La traduccion jurada tiene unos requisitos muy bien delimitados por la ley, y no puede ser realizada por un intérprete o traductor cualquiera.

Cuatro errores comunes sobre la Traducción Jurada

En artículos anteriores os los contábamos todo sobre la traducción jurada, sus usos y requisitos legales. No obstante, cada vez es mayor el desconocimiento sobre el proceso, los agentes y los medios que intervienen en este tipo de traducciones. En el artículo de hoy, resolvemos vuestras dudas y analizamos los errores más comunes sobre esta modalidad de traducción profesional.

Cuando hablamos de traducción jurada, nos estamos refiriendo a un trabajo reglado que debe estar realizado por profesionales formados, con experiencia. En el mundo de la traducción no todo vale, y por desgracia cada vez más personas no tienen muy claro en qué consiste y quien puede hacer un servicio oficial de traducción jurada.

Algunos de los errores o ideas equivocadas cuando nos referimos a este tipo de trabajos, y los que más oímos nosotros como empresa, son los siguientes:


«Un amigo mío estudió Traducción, le encargaré a él la traducción jurada»

Si tu amigo estudió Traducción e Interpretación antes de la nueva normativa de 2014 (que puedes consultar aquí), con 24 créditos de traducción jurídica y económica, de los cuales al menos 12 se corresponden con asignaturas de carácter especializado o jurídico, y 16 de interpretación, entonces sí, es probable que tu amigo pueda hacértela.

Si no es este el caso, pero tu amigo, mayor de edad y con nacionalidad española o de un Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, dispone de un título de Graduado o Licenciado Universitario, Ingeniero Técnico, Arquitecto Técnico o equivalente en años posteriores, y aprobó el examen para la obtención del título de Traductor/a-Intérprete Jurado/a del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, también puede encargarse de ella.

Pero si, aunque haya estudiado Traducción e Interpretación no cumple ninguno de los supuestos anteriormente expresados, entonces no, no es traductor jurado y, por lo tanto, no está capacitado para realizar este tipo de traducciones profesionales.

La capacitación profesional necesaria para ejercer de traductor jurado esta muy definida, y es un trabajo que solo pueden realizar aquellas personas que la acrediten

«Tengo que ir en persona a llevar el documento original para una traducción jurada»

Error. Basta con una copia escaneada del documento original, ya que el traductor jurado certifica que la traducción que realiza es fiel al original, pero no la autenticidad. Eso sí, la entrega siempre debe hacerse en papel, aunque si el cliente prefiere el formato digital, se le puede enviar. No obstante, ciertos organismos requieren del documento jurado original y por tanto, sí que debería ser en papel.

Una “Tatuventaja” de contratarnos: para tu comodidad, podemos enviarte la traducción a la dirección que prefieras y no, no hace falta que vivas en Sevilla

Una traducción oficial jurada no la puede hacer cualquiera, necesitas cumplir unos requisitos legales.
Confía en profesionales de la traducción

«Una traducción normal y una jurada apenas se diferencian»

Las traducciones juradas se diferencian de las normales porque deben llevar la firma y el sello del traductor jurado que las realiza. En el sello figurará su nombre y apellidos, el idioma o los idiomas para los que está habilitado para realizar traducciones juradas y su número de traductor jurado. Asimismo, también se acompañará de una forma que certifique la exactitud de su labor y se acompañará el original con una copia de éste sellado y fechado en todas sus páginas. Cabe destacar que el original nunca se sella, únicamente se sellan las traducciones y las correspondientes copias del documento original.

«Las traducciones juradas en España no sirven en otros países»

¡Claro que sí! El único requisito es que el país de destino las acepte. Los organismos oficiales de otros países suelen requerir que la traducción esté legalizada o «apostillada», es decir, un sello que ratifica la validez legal de un documento en cualquier país firmante del Convenio de la Haya. En función del tipo de documento, la Apostilla de la Haya podrá solicitarse en un Colegio de Notarios (documentos notariales), en un Ministerio de Justicia (documentos judiciales) o en un Ministerio de Educación (expedientes académicos, títulos y certificados).


Como ves, a la hora de afrontar este trámite es imprescindible contar con el asesoramiento y labor de un traductor jurado certificado. No hay más secretos.

En Tatutrad, contamos con traductores jurados profesionales dispuestos a ayudarte con este trámite. Nos gusta ponértelo fácil, confía en nosotros para realizar la traducción de tus documentos oficiales.

Ponte en contacto con nosotros y te resolveremos cualquier duda que tengas. ¡Juramos no fallarte!

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